“Hay que desconcentrar, no sólo cambiar figuritas”

En una semana estratégica para la Corte Suprema en su definición sobre la Ley de Medios  esta es una charla con Martín Becerra investigador Conicet – UNQ, uno de los referentes a nivel nacional en políticas de comunicación pública y fuente de consulta en la materia.

Por Morena Esquivel

 

Hoy se sentarán cara a cara, en audiencia pública, representantes del Gobierno y el Grupo Clarín para tratar la constitucionalidad de los artículos impugnados de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522). La norma fue aprobada en 2009, pero tras una catarata de medidas judiciales, el multimedios dejó sin efecto la aplicación de dos artículos, impidiendo en última instancia la plena aplicación del marco regulatorio.

Queda dicho, para hablar del tema, hay que analizar en primer término el fenómeno de la concentración de medios de comunicación en América Latina, que es amplio y alto en todos países de la región. Lo que cambia, explica Becerra, es el tipo de armado de negocio.

-¿Cómo se conforma el mapa de medios a nivel regional?

Hay países como Chile que tienen muy concentrados los distintos mercados de medios pero no tenés como en Brasil, México o Argentina grupos multimedios.

Por otra parte, esta concentración, sumada a gobiernos con orientaciones distintas de los que venían gestionando la transición en el  Cono Sur y la cuestión tecnológica de plataformas que “desintermedian” la labor de los medios tradicionales se combinan para la discusión sobre nuevas regulaciones. En algunos casos se dio, como en Venezuela, Ecuador, Argentina, Uruguay -en pleno debate- y Bolivia (a su manera). Brasil está más retrasado en la agenda política del gobierno de Dilma Rousseff, que evitó hasta ahora comprometerse con esta discusión formalmente en el Congreso. Hay que resaltar el peso que tiene la TV abierta en Brasil que es inclusive mayor que el de nuestro país. En Argentina la prensa gráfica, aun perdiendo lectores y capacidad económica, sigue moldeando la agenda de la discusión política.

-¿En qué nivel de implementación real estamos de la Ley de Medios?

De la implementación real se ha hecho poco. Por un lado, es cierto que tenemos cuatro artículos fundamentales suspendidos sobre los que la Corte debe expedirse. También es cierto que el resto de la ley está vigente desde hace años (cabe recordar que estuvo parada casi seis meses por una impugnación integral que presentó el diputado mendocino Enrique Thomas ante la jueza Olga Pura de Arrabal beneficiando principalmente al grupo Vila-Manzano).

Si uno evalúa qué se hizo, es muy poco. En provincias que no tienen conflicto por el espacio radioeléctrico –porque hay lugar, digamos- y, a su vez, plazas con menor concentración poblacional hay algunas licencias otorgadas a municipios o universidades. Sin embargo, no todas se transforman luego en medios de comunicación por la cuestión presupuestaria y de la propia complejidad que implica montar una emisora.

-¿Qué análisis se puede hacer de los famosos Planes de adecuación?

La política que el gobierno ejecuta invocando algún artículo en verdad contradice lo que dice la norma. Y el ejemplo de las adecuaciones es bueno. Si el espíritu es algo “desmonopolizador” (aunque permitiendo márgenes de concentración) el proceso de adecuación que le aprobás, por ejemplo a Vila-Manzano, para que distribuya entre los actuales accionistas todos los activos que tiene, es una contradicción con el propio planteo que hace la ley. Lo mismo vale para el caso de Telefónica. Que Martín Sabatella, presidente de Afsca, diga que Telefónica de Argentina no tiene nada que ver con Telefé es una tomadura de pelo para todos.

Observo que en el proceso de implementación de la ley hay una intencionalidad política –que puede ser que exceda al propio Sabatella- en donde aparecen “acuerdos” con Vila-Manzano por un lado, o con Telefónica o con el Sr Remigio Ángel González de Canal 9 de Buenos Aires.

-¿Cuáles pueden ser los escenarios después de la audiencia prevista para hoy?

Creo que la Corte va a intentar, aunque no sea fácil, moverse entre dos aguas. No va a decir esto es enteramente constitucional pero tampoco le va a permitir, por ejemplo, a Clarín conservar todo el cable que hoy tiene. Me parece que va a ir por algún punto intermedio: podrían decir que es correcto el límite de cantidad de licencias por cable –que son 24- pero sería inconstitucional que  tengas en la misma localidad señales de aire y servicio de cable. En estos temas la Corte suele moverse con definiciones que no son tajantes para un lado o para el otro, aunque esa aparente “neutralidad” sea cada vez más difícil.

 

-Y entonces, ¿cuál es el límite entre el poder real de legislar y la puesta en práctica de una ley como la de Servicios de Comunicación Audiovisual?

Por un lado, está el poder que tienen los medios y por el otro, una burocracia estatal adiestrada durante décadas a tolerar la concentración. Además tenemos un gobierno que decide en lugar de desconcentrar, en última instancia, cambiar nombres y figuritas: donde estaba Daniel Hadad pongo a Cristóbal López. Es decir, suman más medios afines a los que había pero no atomizan al mercado.

-¿Cómo influyen los vaivenes electorales en el manejo de estos temas por parte del Estado y las distintas fuerzas políticas?  

En la Argentina depende mucho del temperamento con que cada gobierno encara este tema. En general, los gobiernos y los grandes medios hacen sus cuentas y la vida sigue. Por esto, el futuro de las intenciones que la ley plantea depende mucho de los tiempos electorales, ahora en octubre y el escenario que dejará planteado 2015. La falta de coherencia del propio gobierno para hacer cumplir toda la ley lamentablemente legitima a quienes no quieren que se cumpla.

Habrá que analizar el juego político en dos años. Si gana un candidato como, por ejemplo, Daniel Scioli y tiene como segunda fuerza un partido tipo FAP –que nunca se opusieron abiertamente- y que de alguna manera comparten filosóficamente la ley, marcarán la falta de cumplimiento si es que se da ese escenario. No sería lo mismo si ganara la presidenciaJulio Cobos y el segundo sea Sergio Massa. Por eso,  no es sólo quien gane la elección si no las segundas y terceras fuerzas.

En síntesis, resume Becerra: “la importancia del debate es que la sociedad a nivel general empezó a tomar conciencia de los fines económicos y políticos que tienen los medios de comunicación. Y esos grupos sociales exigirán la continuidad de una discusión en pos de la desconcentración y la inclusión de mayores voces en el espectro audiovisual.”

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