Hodgson in America

Un Hodgson de ida y vuelta, abierto al diálogo con un público melancólico conformado por algunos neófitos de la música de Supertramp y otros que la vivieron muy de cerca en algún momento de sus vidas.

Y justamente cerca es como eligió mostrarse Roger Hodgson en el Arena Maipú para los mendocinos. Referencias a las montañas y a las mujeres argentinas de por medio se encargó de resaltar que le gustaría hablar más y mejor español.
En cuanto al show en general hay que decir que, como  buen inglés, no se puede evitar el lugar común: Roger es ante todo”Prolijo”. Una prolijidad además condimentada con altas dosis de climas y sobre todo de contenido. Hodgson viene de una época en la que los músicos pensaban en los efectos y la experimentación  como un medio para llegar a un fin. El fin era siempre comunicar. Ideas, emociones, sentimientos, historias, pero principipalmente COMUNICAR.
Rock experimental/sinfónico y psicodelia estuvieron presentes en el set list así como un pequeño viaje a la selva con “Death And A Zoo” donde el músico preguntó qué preferimos “morir a vivir en un zoo”; buena metáfora para los tiempos que corren. Donde las cadenas se invisibilizan y por eso tal vez pesan mucho más: “What if your world was stuck in a cage would you feel rage boy?”
“Breakfast in America” y “The Logical Song” se llevaron los estallidos más grandes. Esta última incluida en el album Breakfast in America (1979), es de hecho, el nombre que Hodgson eligió para la gira. Y para los que no repararon en la letra es interesante re-leerla, una vez más. Como en varias composiciones de Supertramp aparece la crítica al sistema… “But then they sent me away to teach me how to be sensible, logical, responsible, practical”. Entre tantas otras cosas que debemos aprender, como lo han dicho también otros exponentes del rock progresivo “All in all it’s just another brick in the wall”, amén Floyd.
“Hide in your shell” mostró la sensibilidad de Hodgson. Contó que siempre lo emociona saber que sus canciones conmueven a alguien, y sí, es parte de la función que cumplen los que quieran dejar un algo más al que está del otro lado. Algo más que un estribillo pegadizo o una melodía dulzona. Aunque de meloso también hubo un poco, “Lovers in the wind” (N.de la R.: a mi gusto personal una de las baladas más bellas) Roger aprovchó para decir que este world está cada vez más “loco” en un español muy simpático. Por eso el último reducto de cordura y tranquilidad lo tiene que tener el amor, “creo que la única salida es el amor” dijo, como repitiendo un mantra flower-power.
Sencillez no implica poca complejidad y sin dudas el acompañamiento de la batería de Bryan Head, el teclado de Kevin Adamson, más el bajo de David Carpenter y el hallazgo de Aaron Macdonald en saxos, armónica, teclados, coros le dan el soporte que precisa la música de Supertramp.  Esta mezcla exquisita se dio con mucho lujo en “Know who you are” con una guitarra acústica y un saxo que sonaban como un mismo instrumento. El mismo saxo, con una batería precisa más el piano de Hodgson en “Don´t leave now” hicieron una perla de antología sobre el escenario.
La fiesta del final fue con bises de “Give a Little Bit” y “It’s Raining Again”. Todos parados abajo del escenario haciendo palmas con los brazos arriba para cerrar una noche que tuvo joyas para soñadores e ilógicos de corazón.
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