Mi favorita para el Oscar…

El proceso inverso al de una mariposa es el que transita el personaje de Natalie Portman en El Cisne Negro. Hacía un tiempo no salía de una sala tan conforme con una película desde todas sus aristas.

Nominada a un Oscar como mejor Actriz por su papel, una bailarina de Ballet clásico que se somete a la más oscura de las transformaciones. Esas que liberan lo peor de la neurosis cuando decanta en obsesión y consume por dentro.

Vayamos desde la periferia, Darren Aronofsky, director de este filme, es el mismo de Réquiem para un sueño, Pi y El Luchador. Su cámara subjetiva, muchas veces en la nuca de la artista, exuda la tensión de un cuerpo que aspira frenéticamente a un único objetivo: la perfección. La banda de sonido (http://www.imdb.com/title/tt0947798/soundtrack) describe en paralelo los momentos álgidos de la cinta (es decir, casi el 99% del tempo).

A nivel técnico los planos detalles de las uñas sangrientas de los pies, la espalda sudada y malherida o las secuencias del exigido ballet se asemejan bastante al mundo de los bailarines en la vida real. El director buscó esta verosimilitud en todas las escenas y la misma Natalie confesó que hizo el mayor esfuerzo por parecer una bailarina de verdad. De hecho lo parece y en algunas escenas inclusive podemos ver al frágil cisne consumido por la incipiente ¿malicia? que se apodera  de ella.

Cuando la protagonista debe dejarse llevar, soltarse “let go” como le pide su maestro Vincent Cassel, en el rol de pedagogo- abusador de futuras estrellas en tutús, estalla el nudo del conflicto. Nina Sayers ha vivido toda su existencia bajo la mirada de una progenitora obsesionada con su propio fracaso y que la inculpa como causante fundamental. La frutilla de esta torta un tanto mórbida es la frustración/castración que Portman encarna de maravillas en la escena de la masturbación, hasta que ve a su propia madre; observándola.

La mente de Nina se hunde en laberintos cada vez más densos, inventándose una antagonista ideal: Mila Kunis; quien representa todo lo que ella quisiera ser pero no puede y  justamente lo que requieren de ella para el despegue de su carrera artística. Liberación, sensualidad y desequilibrio son la misma causa de su posible éxito, y también de su desesperación.

The only person standing in your way it´s you, le endilga Cassel a Portman y tiene toda la razón. Pero la perfección tomará un alto precio hacia el final del filme en una síntesis digna del mejor estilo shakesperiano llevado a la gran pantalla.

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Biónica SRL

“Porque nuestro mundo no es el mismo que el de Otelo (…) No se pueden hacer tragedias sin estabilidad social. El mundo es estable ahora. Las gentes son felices; tienen cuanto desean, y no desean nunca lo que no pueden tener. Están a gusto; están seguras; nunca están enfermas; no tienen miedo a la muerte; viven en una absoluta ignorancia de la pasión y de la vejez.” A. Huxley, Un Mundo Feliz.

Un lúcido Aldous Huxley vislumbraba en 1932 una sociedad controlada y adormilada a manos de la ciencia y un estado tecnocrático. Un mundo de todo menos feliz dividía a los seres humanos en castas acondicionadas y organizadas por función y razón de ser. Nada escapa a una mátrix de comportamientos pre-fabricados, predecibles y seguros. Nada, claro, salvo las emociones. Allí se presenta el nudo central de la obra Biónica SRL. Con texto de William Prociuk y dirección de Ariel Blasco se disfraza de comedia con fuertes tintes de crítica social.

La llegada de una paciente parapléjica  dispuesta a revivir/resucitar convertida en bailarina y deportista conmociona el mundo de cuatro científicos sentimentalmente frustrados. Los picantes diálogos dejan espacio a la reflexión en cada parte del “tratamiento” del personaje de Miriam Caló. Ella se convierte en objeto-despersonalizado y blanco depositario de la inmadurez emocional de sus gestores. La lúdica fantasía de controlar emociones, sensaciones, errores, en síntesis el destino de la vida, aparece en tono de comedia desopilante con una pátina del humor más ácido.

Es que no existen garantías ni condiciones aseguradas, por eso la ironía juega un rol central en el estilo de la obra y el desarrollo de la trama. Si pudiéramos apagarnos y prendernos con un botón sería más simple no tomar responsabilidades y lanzarse sin red a la pasión, el amor y los remolinos de la conciencia: es decir todo lo que nos hace únicos, irrepetibles e inevitablemente humanos.    

Las actuaciones merecen un destaque especial y la dirección de actores sin dudas tiene que ver con la excelente performance de todos y cada uno, que convencen armónica e irrisoriamente sobre el escenario.

Ficha Técnica:

Elenco: Jerónimo Machín, Marcelo Ríos, Carlos Romero, Gustavo Torres y Claudia Racconto como Miriam Caló.

Coreografía: Cecilia Gil.

Realización de Cabeza: Sonia López

Escenografía: Diego de Souza.

Vestuario: Gabriela Panasiti.

Diseño de sonido: Fernando Veloso. 

Construcción de Utilería: Oreste Sacci.

Diseño Gráfico: Gabriel Novillo.

Asistencia de Dirección: Margarita Cubillos

Dirección: Ariel Blasco.   

Más Info:

 http://bionicasrl.blogspot.com/

http://salaanafrank.blogspot.com/

 

Nitroglicerina para todos!

  Trailer disponible haciendo click allí.-.

Historia simple con ribetes setentistas y una puesta prolija en cuanto a efectos especiales ofrecen un popurrí del más puro terror argento. Con dirección del platense Adrian García Bogliano el filme goza de buen ritmo y mejores impactos visuales al estilo de  los hermanos Wachowski y su Mátrix.

El reparto incluye a Facundo Espinosa (Son Amores, Valientes, Los Roldán), Marina Glezer (Diarios de motocicleta, Roma, Hermanas) y un debut más que convincente de la sensual Camila Velasco.

Los primeros aplausos van por la incursión en el género. Hay que decirlo, la producción de terror local excede al cine clase “Z”, y lejos, muy lejos del simpático kitsch.  La trama suma suspenso paulatinamente y utiliza un recurso que pocos saben explotar y muchos desaprovechan: asustar sin golpes bajos ni morbo. Unas pequeñas gotas de nitroglicerina son la dosis de horror a punto de explotar en el próximo minuto.  

Un comentario aparte merecen los planos detalles ubicados en los momentos de clímax precisos y el  uso de la banda sonora como complemento activo del relato. Hacia el final empieza a aparecer el humor que se convierte en un absurdo de corte nacional que pone el moñito a esta flor de producción de hora y media.

En síntesis, para amantes del género, para novatos y público en general, una cinta que no desilusiona y mantiene pegado a la pantalla grande.