Olé es poco

Ebria, así se puede finalizar una velada con tanta energía, música y despliegue de arte como la de ayer. Teatro Quintanilla, plena Plaza Independencia en el marco de la mendocina Fiesta de la Vendimia. Bienvenidos los espectáculos con el nivel de actuación que tienen estos artistas. El baile puesto en tablas por Claudio Arias y Jorgelina Amendolara  de Bs.As , y el carismático y mendocino Pablo Garay. El cante estuvo a cargo de las melifluas cuerdas de la española Monse Ruano, y hablando de cuerdas destacó, sin dudas, el toque de Rodrigo González.

“Figura erguida, entre cielo y playa, sentirme el olvido perenne del mar”, una versión flamenca del poema de Alfonsina Storni tuvo las más exquisitas figuras dibujadas con firme taconeo sobre el escenario por Garay.  Entre punta y taco y punta y taco y tac tac tac otra perla fue “Nostalgias”, el tango convertido en españolísimo por la guitarra de Rodríguez.

Por momentos la energía excedía los límites físicos del auditorio y la imaginación inducía a pensar, no sin razón, que en cualquier compás violento pasarían para abajo con el golpeteo de los zapatos.

La combinación del dulce garabateo de las cuerdas con el ritmo de las palmas, el énfasis de la tierra y la gola de un canto pleno de fuego y emoción, invitaban a un viaje sin retorno a lo más gitano y español de cada uno.

Para el final eligieron una bulería que coronó la fuerza en bruto que emerge sin dudas desde algún lugar profundo del alma.

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Avatares de una periodista en el Interior

No vayan a creer que soy una cerda capitalina. No. Todo lo contrario y sin embargo cuando pregunté al amigo kioskero cuándo tendría mi ejemplar de diario de domingo nacional a  “ las 12.00, 12.30 hs con suerte” sonaron con todo el peso de la triste circulación porteña de la información. Es sabido que más del 70% de contenido televisivo, por ejemplo, se genera desde BsAs para el resto de las provincias. Y se admite que la agenda nacional la generan en la abrumante mayoría de los casos, “los grandes diarios argentinos”.  Pero modificar una santa costumbre tan drásticamente es despertador. O al menos induce a la reflexión. La cuestión “interior”.

En charla amena con conocidos se me ocurrió mencionar el concepto “interior” y alguien respondió con justa lógica “Y qué es BsAs: ¿el exterior?” Las palabras se llenan de su sema, de su más profundo sentido con todo lo que, nosotros, seres humanos, decidimos adjudicarles.

Caparrós lo medita con ganas en su obra “El Interior”:

“Vecinos, conciudadanos, tengo una mala noticia para darles: nos pasamos la vida haciendo equilibrio en una línea inexistente. Somos una línea inexistente.  Si estamos en Buenos Aires tenemos dos opciones: de un lado está el interior, del otro el exterior; podemos ir al interior o al exterior. Si el interior y el exterior juntos forman un todo, entre los dos no hay nada: nosotros somos esa nada. Siempre lo sospechamos –y por eso, quién les dice, el tango. “

Somos un  pueblo con más contradicciones que aciertos,  contrariados por naturaleza y nacidos bajo un enorme y curvísimo signo de pregunta y allí radica nuestra mayor fortaleza. El uso del ingenio, la imaginación y la bien entendida y mal afamada viveza criolla. Interior o no interior deberíamos estar unidos por un profundo deseo de ser cada vez mejor. Mejor argentino, porqué no, mejor hijo, mejor padre y siempre que se pueda, sobre todo: mejor persona.