Vino brasileño: ¿veni, vidi, vici?

Chile, Argentina y Brasil componen una tríada dionisíaca que representa,  en números, nada menos que el 66% del consumo en Latinoamérica.  Aunque detrás de sus vecinos, el país de la caipirinha quiere anotar sus goles en una ruta de vino verdeamarelha.

Algunos Datos Duros:

  • Brasil posee cerca de 77.000 hectáreas de viñedos, la mayoría en Río Grande del Sur, que concentra el 90 % de la producción nacional.
  • Exporta a 22 países, entre ellos Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y República Checa.
  • Las condiciones climáticas y de suelo del país favorecen en mayor medida, calidad consumo de vinos blancos y espumosos. 

La Vendimia brasileña tiene lugar a fines de Febrero y se realiza en Bento Gonçalves. Una localidad de aires europeizantes y características muy especiales, un tanto diferentes de lo que uno puede imaginar. Allí cobra vida  “Fenavinho”, el evento más importante de la industria. Según números de entidades relacionadas al vino brasileño esta actividad deriva en un incremento de ventas y en un incipiente pero fuerte posicionamiento en el mercado latino. No en vano son el quinto productor en el hemisferio sur.

Si ud. está de paso por estas tierras y siente saudade vinícola son para destacar la producción de uvas como Chardonnay, Riesling Itálico, Semillòn y Gewûrtztraminer, y si pensamos en tintos: Cabernet Franc, Merlot y Cabernet Sauvignon.

La estrategia de los productores/promotores de la región tiende a ofrecer al vino como puerta de acceso a un Brasil distinto. Uno que no se mueve al son de la batucada, ni se quema en arenas blancas pero sí sabe tomarse un tiempo para servir una copa y disfrutar del delicado y salvaje exceso de sus paisajes.

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