Charly García pasó por Mendoza con The Prostitution band. Hubo menciones a Los Beatles, a Spinetta y hambre de engatusar público menduco.
Y vaya si logró la conquista. Más de 4500 personas cantaron sobre tambaleantes sillas de plástico en el Arena Maipú. El público tenía recuerdos de escándalos, locuras, saltos y hospitales en la relación de ex Sui Generis con estas tierras andinas. Y él lo explotó. La complicidad se notó en “No soy un extraño” cuando cantó “conozco esta ciudad” y movió su mano con dedos flaquilargos hacia arriba y hacia abajo. El público devolvió la humorada, con gritos.
Es injusto hacer un párrafo y omitir lo que hace que el hijo de la lágrima se luzca de verdad sobre el escenario. Fabián vön Quintiero (teclados), Carlos García López (guitarra), Kiuge Hayashida (guitarra rítmica y coros), Carlos González (bajo), Tonio Silva Peña (batería), Rosario Ortega (coros), Fernando Samalea (bandoneón y vibráfono) y como si fuera escaso un trío de cuerdas: Alejandro Terán en viola, Julián Gándara, chelo y Christine Brebes, violín. Todos esos elementos dieron una versión de “Asesíname” sublime con un final beatnik “all you need is love”.
El momento político se lo dedicó a “toda la gente que se metió en nuestro país para hacernos libres” con “No llores por mí Argentina”:
Entre lujurias y represión, bailaste los discos de moda y era tu diversión
burlarte de los ilusionistas. No llores por las heridas que no paran de sangrar.
No llores por mí, Argentina te quiero cada días más.
En un breve intervalo, el surrealismo tuvo su momento con la proyección en pantalla de “Un perro andaluz”, el corto dirigido e interpretado por Luis Buñuel en 1929 con de Salvador Dalí, que en este caso tuvo pedacitos de canciones de Charly leídos con Graciela Borges. “Les vamos a regalar algo de surrealismo dijo García, ¿les gusta el surrealismo?”
“Eiti Leda” hacia el final fue otra muestra de lo mejor que tiene el rock nacional. Difícil dejar a todos conformes con el set list. Muchos imponían a gritos pelados sus preferidas: “La sal no sala, Charly”, “De mí” o “Viernes 3 aaaaaaaam” vociferaron algunos. De hecho, no fueron las mismas canciones que interpretó la fecha anterior en Santiago de Chile donde hizo cambios hacia el final.
“Vamos Mendoza”, “Salud mendocinos y mendocinas, son un gran público, los quiero mucho” frases del estilo salieron desde el bigote bicolor y, para muchos el “nuevo” Charly fue una grata sorpresa que arrancó su show casi puntual y se sostuvo brillante durante dos horas. Tal vez sea una dicotomía fútil hablar de “nuevo” o “viejo”. Es el que está haciendo gira y tiene pilas quizás para volver a regalarnos, en un corto tiempo, más canciones. Amén.
“Hasta cuando sea” dijo y los Charly-adictos se quedaron esperando que él diga más. Pero no. El himno nacional fue la última sin presencia en escena de uno de los genios más virtuosos que dio nuestro país.

