ENTREVISTA A BRUNO GELBER
P: ¿Cómo influye el entorno familiar en la formación de un músico?
R: Nací en un hogar correcto para estudiar música porque todos eran músicos. Mi hermano también, el problema fue que ellos no querían tener un hijo músico. Yo desde que tenía 3 años lloraba al lado de mi madre para sentarme yo al piano hasta que finalmente se apiadó a los 3 años y medio, y empezó a darme clases. No hubo otra opción porque cuando yo quiero algo lo obtengo o me muero. Entonces a los 5 me hizo dar un concierto para ver si…porque como vos sabés no es solo necesario un talento para esto, sino varios. Hay que saber si uno se sostiene delante del público, si tiene capacidad para la memoria, si tiene presencia y todas esas cosas. Fue el único concierto en el que no tuve miedo. Estuve encantado, cuando me dijeron es tu turno salí y toqué lo más campante.
P: ¿Era como un juego en esa época?
R: No, para mí era serio. Porque yo había visto en el Colón dar conciertos, entonces salí, saludé, toqué como si fuera una persona adulta. Me encantó.
P: Llegar al éxito en cualquier disciplina exige sacrificios… ¿Qué resignaste a lo largo de los años por esta profesión?
R: Bueno, yo me he casado con esta profesión. Es decir he dejado todo. Para mí lo importante es ser digno de lo que hago. Yo me he casado con este sr. de cola negra y dientes blancos y ha sido así toda mi vida.
P: ¿Pero, algo puntual que te haya hecho decidir?
R: No, no, no, no, yo siempre seguí mi vocación, no tengo el menor recuerdo de existir sin haberla llevado adelante.
P: Si tuvieras que elegir una pieza para dar un último concierto, ¿cuál sería?
R: La sonata Hammerklavier de Beethoven.
P: 50 países, más de 5000 conciertos, ¿cuál fue el momento más emotivo?
R: Tocar delante de mi madre en el Carnegie Hall por ejemplo. Cuando debuté, que tenía 25 años, mi primer concierto en público, cuando tenía 10. Hay mucho. Llegar a Japón la primera vez. Haber dado tantas vueltas al mundo.
P: Vicenzo Scaramuzza: una anécdota.
R: Eh… Una vez estaba de muy mal humor, como siempre, y me retó. Me retó, injustamente. Yo estaba con mi madre y era chico aún. Me mira y me dice: “no llora”. Y no le di el gusto, lloré abajo en la calle pero no lloré delante de él.
P: ¿Quién es un referente de tus contemporáneos?
R: Martha Argerich.
P: ¿Qué te falta por tocar?
R: Ay… ¡Tanto! No alcanzan 3 o 4 vidas para tocar todo lo que quisiera tocar. (Piensa unos 40 segundos) puede ser la sonata Hammerklavier.
P: Ah, mirá vos ya tenemos concierto final con programa y todo.
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